Estilo de vida saludable

Alimentación emocional

Alimentación emocional

Desde pequeños, nos han dado comida por otras razones además de alimentarnos: para expresar amor, para mostrar hospitalidad, o para ayudarnos a lidiar con experiencias negativas ¡Comer está relacionado con sentirnos bien!

Hace un tiempo, leí una metáfora acerca de como funciona nuestro cuerpo, era más o menos así:

“Tu cuerpo trabaja como si fuera un carro con dos tanques de gasolina. El Tanque B (hambre biológica) es el tanque que satisface el cuerpo. El Tanque E (hambre emocional) es el tanque que satisface el espíritu. La comida no puede satisfacer nuestro Tanque E, así que no vas a sentirte satisfecho ni siquiera después de comer”

Cuando no puedes diferenciar el hambre biológica del hambre emocional, es muy probable que trates de satisfacer el hambre emocional con comida. Para la mayoría de la gente, comer es una forma fácil y sencilla de atender y tratar de solucionar situaciones que nos afectan a nivel emocional.

La comida puede calmar temporalmente el disconfort ocasionado por nuestras dificultades emocionales. Sin embargo, como ninguna cantidad de comida puede realmente llenar el Tanque E, volveremos a sentir esa sensación de hambre sin importar cuanto hayamos comido.

Básicamente, la alimentación emocional consiste en comer para tratar de llenar vacíos emocionales. Puede que sepas que realmente no tienes hambre, pero de todos modos quieres comer. Muchas veces tienes ganas de comer un alimento en particular, o tienes ganas de comer incluso cuando acabas de terminar de comer una cantidad considerable de comida.

Aqui te dejo algunos puntos básicos que pueden ayudarte a identificar si estás teniendo problemas con la alimentación emocional:

  • Se te hace difícil sentirte satisfecha después de comer. Usualmente sientes que quieres o necesitas comer más.
  • Solamente llegas a sentirte satisfecha cuando estas repleta o muy llena.
  • Aún cuando llegas a sentirte satisfecha, sientes hambre nuevamente mucho mas rápido que los demás.
  • Ignoras la necesidad de comer cuando tienes hambre, lo cual te lleva a perder el control y a tener atracones de comida después.

Comer emocionalmente nunca va a ser una manera eficiente de manejar nuestras emociones. Sin embargo, esto no significa que necesitamos eliminar la alimentación emocional por completo. Podemos aprender a utilizar la comida ocasionalmente para sentirnos mejor, siempre y cuando sepamos que no podemos apoyarnos en ella como nuestro único método para lidiar con nuestras emociones.

Si te sientes identificada con alguno de estos puntos, probablemente necesitas buscar ayuda. Trabajar de la mano de un psicólogo y un nutricionista es vital para aprender a encontrar otras maneras de lidiar con nuestras emociones, y a mantener nuestra alimentación en balance.

Espero que les haya gustado este pequeño artículo, y que pueda servir de ayuda a mas de una persona. Como siempre, espero sus comentarios.

Con cariño,

Adri.

CompartirEmail this to someonePin on PinterestShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter


1 thought on “Alimentación emocional”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *